¿Alguna vez has imaginado que podrías usar bolas de algodón en las plantas ? En este artículo te explicaremos qué ventajas puede ofrecer esta práctica.

Si por un lado es fundamental conocer algunos datos básicos, como cuándo y cuánto regar las plantas, o cómo desherbarlas o trasplantarlas, por otro también es útil descubrir una serie de trucos que le permitirán cuidarlos mejor, con regularidad.

Estos trucos son especialmente útiles sobre todo si no tenemos muchos conocimientos al respecto y si queremos sorprender un poco a todo el mundo. En este caso, te contamos sobre el uso de bolas de algodón en las plantas y cuánto pueden beneficiar la longevidad de la planta. Veamos en detalle de qué estamos hablando.

¿Por qué usar algodón en las plantas?

Pero, ¿por qué usar algodón en las plantas ? En primer lugar, debemos saber que el algodón no es más que una esponja natural, que a su vez proviene de una planta. Este es capaz de retener muy bien la humedad, incluso durante varios días.

Al mismo tiempo, tiene la capacidad de degradarse muy rápidamente (de una a cuatro semanas) y puede convertirse en fertilizante para las propias plantas. Por tanto, utilizando un algodón en las plantas, podremos alimentarlas de la mejor manera posible: el agua retenida por el algodón servirá para aportar a la planta todos los nutrientes que busca.

El proceso también evitará la formación de malas hierbas perjudiciales para la salud de la planta. Simplemente proceda colocando bolas de algodón alrededor de las plantas en la maceta y regando. Durante varios días no será necesario hacer nada más.

Sin embargo, es fundamental colocar el algodón lejos del tronco, de lo contrario se corre el riesgo de que las raíces se pudran por la humedad.

Transferir plantas fácilmente

Dado que el algodón tarda muy poco tiempo en degradarse y convertirse en fertilizante para la planta, sería útil considerar la mejor manera de transferirlo . Gracias a sus propiedades, el algodón permite garantizar una serie de nutrientes esenciales a la planta como fósforo, nitrógeno y potasio.

Para trasplantar la planta con facilidad, basta con tomar un florero y colocar la tierra dentro, con unas bolas de algodón a los lados; luego continuamos con otra tierra. En este punto, podemos proceder tomando la planta con las raíces de la maceta vieja y luego colocándola en la maceta nueva agregando más tierra (se perderá un poco durante el transporte). De esta forma podríamos aprovechar la capacidad del algodón para retener agua y humedad y autogestionarse mejor: será capaz de asimilar de forma independiente la cantidad justa de agua.